lunes, 15 de junio de 2009

PENSAR LAS ESCUELAS TECNICAS HOY - Un aporte para debatir

La reforma educativa intentó desdibujar el rol de las escuelas técnicas. No obstante, la presión de la comunidad educativa, distintos actores sociales y los gobiernos jurisdiccionales, hicieron posible que las mismas siguieran existiendo, aún con todos los inconvenientes.
El siglo XXI nos presenta nuevos y viejos desafíos que la educación debe atender. Por un lado, sigue estando presente la necesidad de formar jóvenes bajo el paradigma de la ciudadanía, aún cuando el mismo, conceptualmente pueda ser diferente del que se tenía cuando, en el siglo XIX, se institucionaliza la educación. El concepto de ciudadanía o que una persona se sienta un ciudadano, está ligado hoy, entre otras situaciones, a su posibilidad de acceso a la educación y al trabajo. Es a esta última relación a la cual nos queremos referir, atendiendo que es sólo un costado de la cuestión, ya que la conformación del concepto de ciudadanía es una trama compleja de aspectos que se entrecruzan, y objeto de discusión, desde la mirada de cada uno.Por otro lado, el mundo actual, muy distinto en su configuración al de décadas pasadas tal cual nos lo ha definido Tenti Fanfani, nos impone una visión distinta de las relaciones entre el trabajo, la educación y la sociedad, de la que se tenía décadas atrás. El desarrollo de la ciencia y la tecnología de las últimas tres décadas, han modificado fuertemente los procesos y sistemas productivos, los medios y formas de comunicación, a la vez que se produce una creciente diversificación y nuevas áreas de generación del conocimiento, productos y tecnologías. Y si bien en nuestro país aun coexisten nuevos y viejos sistemas de producción y nuevas y viejas tecnologías, es cierto que inevitablemente el desarrollo de la tecnología irá necesariamente incorporándose a todo el sistema productivo, en las pequeñas, medianas y grandes empresas.Esta transformación pone en crisis la formación para el trabajo, la cual estuvo orientada en el pasado hacia la calificación del trabajador para un puesto determinado, con pocas probabilidades de cambio. Actualmente, esta formación tiende a ser una formación que apunte a la integralidad del proceso, que debe atender distintos aspectos, productividad, calidad, eficiencia, competitividad, etc. Este aprendizaje estará dado entonces, por la adquisición de ciertas competencias, las cuales procuraran una formación integral de la persona. El concepto de competencias aparece como una opción superadora a la disyuntiva, adquisición de contenidos vs. aprendizaje de habilidades .Silvia Dutchasky define un conjunto de competencias que la escuela debería contribuir a formar: intelectuales, prácticas, interactivas y sociales, éticas y estéticas . Cecilia Braslavsky por su parte, y en forma complementaria a la anterior, establece cuatro ámbitos de competencia asociados al quehacer humano: el de la comunicación, el societal, el tecnológico y el ecológico. Finalmente propone a la competencia histórica como una competencia aglutinadora del resto . Si bien se establecen diferenciaciones sobre los alcances de cada uno de los ámbitos de las competencias, las mismas se encuentran permanentemente entrelazadas en el desenvolvimiento cotidiano de cada uno de nosotros.Estas competencias deben entonces procurar que la formación técnica, además de desarrollar ciertas habilidades técnicas, adquirir ciertos conocimientos científicos, históricos, humanos, artísticos, debe, ante todo, generar en los educandos las condiciones y las estructuras de pensamiento que le permita potenciar sus capacidades personales para el aprendizaje continuo.La interdisciplinariedad del conocimiento para resolver un problema, la autonomía del trabajador para buscar las soluciones, y para crear su propia fuente de trabajo, plantean un desafío a los sistemas de formación de fuerza de trabajo, en especial la educación formal. Las competencias que requieren estas tareas son un conjunto de conocimientos técnicos y de actitudes, capacidades y valores relacionales y comunicacionales .La formación técnica deberá entonces poner énfasis, al igual que el conjunto de la educación, en este aprendizaje por competencias, pero poniendo central atención en las competencias tecnológicas, entendidas estas como las capacidades del saber – hacer, del manejo instrumental, del análisis funcional y las operaciones con sistemas .Ahora bien. Las competencias tecnológicas deben enseñar el manejo de algún instrumental, de técnicas especificas de algunos campos del saber más relevantes, el manejo de la información, pero también implicará saber evaluar su correcta aplicación, pues la tecnología no es sólo una cuestión de competitividad económica sino también, es un medio para alcanzar una mejor calidad de vida, en la aplicación de soluciones a problemas y necesidades del hombre. “Y el hombre no en abstracto, sino en determinados contextos históricos, sociales y culturales” .
Augusto Pérez Lindo define el momento actual de la sociedad como la “Sociedad del Conocimiento”, es decir, una sociedad donde la ciencia y la tecnología se han convertido en los ejes centrales de las sociedades actuales, aunque esto no es ninguna novedad, si pensamos que el conocimiento ha sido un factor de poder y dominación desde el comienzo de las sociedades organizadas hace unos diez mil años . Sin entrar en torno a un debate sobre el fin de la modernidad y el surgimiento de la posmodernidad, es cierto que existe una ruptura en la idea de progreso que se instaló en la modernidad, donde el imperio de la razón y una imagen mecanicista del mundo ya no son posibles.
Las contradicciones de nuestra sociedad actual ponen en evidencia esta situación. De manera tal, que hoy el hombre convive, por un lado, con una tecnología y un avance científico que nunca contó e imaginó. Es más. Es difícil predecir, por no decir que jamás se podrá pensar, donde está el limite de estos avances. Pero simultáneamente, los modelos de desarrollo impactan de manera brutal en las sociedades, el desempleo, las desigualdades extremas, los desastres ecológicos, las guerras y las muertes de seres humanos por el control de los recursos económicos bajo el pretexto de la confrontación de las ideas y las culturas, como si estas diferencias las justificaran, son sólo algunos ejemplos de las contradicciones. “Paradójicamente, jamás estuvo la humanidad tan cerca de la catástrofe y al mismo tiempo jamás tuvo tanta capacidad para resolver sus problemas fundamentales” .
¿Que nos planteamos entonces? La necesidad de que las competencias científicas y las tecnológicas, estén enmarcadas en las competencias, ético – científicas y ético – tecnológicas. Es decir que, durante todo el trayecto de la escolarización, las competencias éticas deben atravesar la formación del joven, para que el mismo pueda en su vida diaria individual y colectiva, en su futuro lugar de trabajo, realizar un uso racional de la ciencia y la tecnología, en beneficio del bienestar del hombre, más que de su propio provecho económico.Ya hemos establecido con anterioridad, la necesidad de que la formación media debe responder por un lado a generar ciertos conocimientos y habilidades que le permitan al joven incorporarse al mundo del trabajo, y a la vez le abran las puertas para el acceso a niveles superiores de formación. Está disyuntiva, fue aún más aguda en la formación de las escuelas técnicas tal cual ya lo hemos manifestado. Por lo tanto, definir los contenidos fue desde siempre, una de las tareas más complejas que ha tenido la educación formal. No pretendemos definir desde este documento el diseño de los contenidos a enseñar, simplemente hacer referencia a la necesidad de tener en cuenta algunos aspectos a la hora de tomar estas decisiones. En primer lugar, existe hoy la visión de que el conocimiento cambia rápidamente, y por lo tanto lo que hoy enseñemos en poco tiempo puede quedar desactualizado. En este punto, creo importante marcar que la escuela debe impartir aquellos conocimientos más estables de cada área del saber . En general, las ciencias básicas son las que menos sufren modificaciones. En realidad, si comparamos los contenidos de hace tres décadas con los actuales, en matemática, física o química, veremos que los mismos no han sufrido grandes modificaciones, aún cuando si lo pueda haber en las metodologías de la enseñanza, que son dos cosas distintas. De hecho, por ejemplo, la tecnología que utilizamos a diario, aún aquella que puede parecer muy sofisticada, no es más que una correcta aplicación de los principios de la mecánica de Newton, el cálculo diferencial, las leyes básicas de la materia, el electromagnetismo, la química, etc. Por lo tanto, creo importante marcar la necesidad de tener una formación general básica fuerte, que en algunas áreas del conocimiento, deberá transcurrir durante todo el período de escolaridad.
Por otro lado, la formación técnica deberá buscar la enseñanza de algunos conocimientos, en algunas áreas específicas, que puedan ser profundizadas, tanto desde los conocimientos teóricos como en las habilidades del uso instrumental. Podríamos citar como ejemplo en este último sentido, la necesidad de formar a los jóvenes en el área de Metrología, la cual incluye el conocimiento del concepto de medida, pero también el uso de distintos instrumentos y técnicas de medición, como así también sus implicancias legales y el conocimiento de normas nacionales e internacionales, la obtención de patrones de referencia, etc. A su vez, la metrología se encuentra desarrollada en el marco de las Normas de Calidad ISO, hacia cuya implementación tiende la industria y el sector del trabajo aceleradamente, ya que las mismas conforman parámetros internacionales a las cuales a adherido nuestro país. Este es sólo un ejemplo, creemos importante, a partir de una consulta muy amplia con sectores de la educación superior, del mundo del trabajo, de la producción y docentes, poder establecer aquellas áreas del conocimiento que sean relevantes, tanto desde su formación teórica como práctica, que puedan atender alguna realidad local y a las posibilidades de cada escuela, ya sea desde sus equipamientos como de los docentes con que cuenta, a fin de conformar un conjunto de conocimientos teóricos y prácticos, algunos generales y otros más específicos que deberá impartir la formación técnica.
Otra cuestión que nos parece importante a tener en cuenta, es la duración de la formación técnica como un ciclo único y las incumbencias que la misma imparte, en función de los saberes finales alcanzados. El cambio en la estructura del sistema educativo estuvo sin duda orientado a aumentar los años de escolarización, pero sin abrir el acceso a la secundaria . Esta medida se ve aún más claramente cuando el tercer ciclo de la EGB, que es un ciclo flotante, finalmente se articula con los dos primeros ciclos, es decir que se “primariza”, de forma tal que impide un ascenso más directo hacia el nivel polimodal. En particular, la articulación con las escuelas técnicas a partir de la creación de los TPP y los TTP, han devaluado el rol de estas últimas en la formación integral de los jóvenes, rompiendo con una lógica de diseño curricular, generado desde una única institución.
Atendiendo a lo planteado en el párrafo anterior, creo importante marcar primeramente la necesidad de realizar un trabajo de valoración de la educación con el conjunto de la sociedad, de forma tal que esta asuma la necesidad de acceder a niveles cada vez más elevados de formación, como una herramienta que posibilita en primera instancia la formación como sujeto, pero al par de ello, su posibilidad de ascenso social. A su vez, y como reflejo del pensamiento de esta la ciudadanía, los gobiernos deben asumir fuertemente que el progreso y el desarrollo de una nación se mide fuertemente por el desarrollo educativo de cada sujeto. A mayor nivel de formación, mayor grado de desarrollo. Y el desarrollo no sólo entendido desde lo económico, sino también desde las pautas sociales y culturales que definen las pautas de convivencia de una sociedad.Desde esta mirada es que vemos necesario volver al sistema en el cual la formación técnica tenga una duración de seis años, la cual podrá estar dividida en dos ciclos de tres, articulados verticalmente y en donde, el primero podrá tener una terminalidad con conocimientos acreditables, pero debe alentar al joven a alcanzar los seis años de formación, ya que este peldaño educativo es el mínimo necesario que le garantizará la posibilidad de acceso al mundo del trabajo, con cierto grado de calificación. De igual forma se debe volver a pensar a la escuela media técnica como una única unidad funcional, curricular y pedagógica, con una carga horaria que garantice los aprendizajes teóricos y prácticos previstos, que promueva el compromiso institucional de los docentes y la recuperación de la “Identidad Institucional”, característica de las escuelas técnicas.Había mencionado con anterioridad que la formación hoy está pensada en término de ciertas competencias, que apuntan a la integralidad de la persona. El ámbito laboral exige hoy no sólo los conocimientos específicos, sino además que implican aprender a desarrollarse y desenvolverse en permanente interacción con otros, a resolver problemas y manejarse en situaciones de incertidumbre, a su vez el trabajo hoy se ha tornado poco estable, con lo cual se prevé que un joven pueda cambiar varias veces de trabajo en su trayecto por el mundo laboral. Esté conjunto de situaciones requiere que los jóvenes deban adquirir ciertas herramientas que hacen a la formación para el ingreso al trabajo, así como también una orientación en la elección de alguna especialidad que la escuela le pueda brindar en los últimos años. En este sentido creo importante poner de relieve la necesidad de jerarquizar los gabinetes de psicología en las escuelas, para que desde el mismo, a partir de la realización de talleres extracurriculares, se pueda acompañar por un lado, al desarrollo de la currícula escolar y por otro a los jóvenes en este proceso de elección de una especialidad, de orientarlos en el último año en la búsqueda de su primer empleo o en la elección de una carrera de formación superior.
Fuente: http://www.fundacionrrojas.org.ar/contenido/opinion/GracielaDeLeo_capitulos/GDL_cap_05.htm